54 años de lucha y resistencia del CRIC: Una conmemoración de unidad y autonomía indígena en Caldono, Cauca

La conmemoración de los 54 años de lucha resistencia del movimiento indígena, estará marcada por una serie de actividades que incluyen orientaciones políticas, diálogos sobre territorio, gobernabilidad, análisis de procesos de paz y visitas a iniciativas productivas comunitarias. Estas actividades buscan fortalecer la unidad, la autonomía y la resistencia de los pueblos indígenas frente a los desafíos actuales.
Las 138 autoridades indígenas de los 11 pueblos originarios de los diferentes territorios organizados en el CRIC, conmemoran 54 años de vida política organizativa y reivindicativa en defensa por los derechos de los pueblos indígenas. Desde su fundación, el CRIC ha sido la voz política y estratégica de los territorios que se niegan a desaparecer ante la opresión y el despojo.
Esta conmemoración se lleva a cabo los días 23 y 24 de febrero de 2025, en el territorio de convivencia, diálogo y negociación Kwet Ki’na, Sa’th Tama Kiwe, Caldono Cauca.

Hace 54 años nuestros mayores tejían apuestas políticas para la dignificación de nuestras comunidades, caminando bajo los principios de unidad, tierra y cultura. Es así como empezó el proceso organizativo CRIC, en el marco de la lucha y resistencia, adaptándose a los cambios políticos, sociales y económicos que afectan a nuestro país.

Aún teniendo procesos comunitarios como Guardia Indígena, niños guardia, nidos lingüísticos y demás que fortalecen nuestras comunidades, enfrentamos un contexto desafiante en el que la violencia acecha a nuestras comunidades, manipulando ideologías para justificar su plan de muerte.

A lo largo de este camino, hemos afrontado numerosas dificultades, como la presencia de actores armados en nuestros territorios, economías ilícitas, violaciones de derechos humanos y el reclutamiento de menores. Estas amenazas han afectado profundamente la vida de los comuneros y comuneras, alejándolos de los procesos comunitarios. Aunque la resistencia persiste, la violencia sigue golpeando a nuestras comunidades, impactando especialmente a niños, niñas, adolescentes y jóvenes.

Hoy, después de 54 años de vida política y organizativa, nos preguntamos si nuestras acciones han fortalecido la ancestralidad a través de las formas de gobierno propio. La respuesta es sí. De algún modo, hemos logrado responder a los desafíos de la modernidad. No obstante, los cambios dentro de nuestras formas de gobierno nos llevan a una reflexión interna.

La integración de la organización en estructuras de Estado ha generado confusión y desafíos, pues, aunque las comunidades desde su ejercicio de asamblea envían a los liderazgos a las estructuras organizativas, en ocasiones los lideres terminan priorizando las agendas institucionales y alejándose de las bases comunitarias y esto ha sido aprovechado por sectores externos para debilitar el movimiento.

A pesar de la resistencia de la estructura comunitaria, la incursión de actores armados y economías ilegales ha promovido una cultura de dinero fácil que deteriora los valores colectivos, uno de los problemas más graves que enfrentamos es la indiferencia social ante la guerra y sus consecuencias, ya que la normalización de la violencia ha generado insensibilización colectiva, afectando la solidaridad dentro de nuestras comunidades.

En este largo proceso de lucha y resistencia, hemos aprendido a revisarnos, a construir estrategias, a superar desafíos y a dignificar nuestras dinámicas, valoramos profundamente a quienes aún sostienen firmemente los procesos, permitiendo que la bandera verde y roja haya continuado ondeando con fuerza durante medio siglo y seguirá ondeando por muchos más.

En honor a quienes nos abrieron camino, se organizaron y movilizaron, es fundamental regresar a las bases sin caer en la institucionalidad, fortalecer la lucha, y preservar los principios fundamentales de nuestros procesos comunitarios: unidad, tierra, cultura y autonomía.

La lucha continúa y busca continuar tejiendo caminos para garantizar la pervivencia y la integridad de nuestras comunidades indígenas.

Comunicaciones CRIC